¿Qué es el Ozono?

El término “ozono” es de sobra conocido: todo el mundo está enterado de la importancia de la capa de ozono, y de cómo el agujero que ciertos compuestos (FCF) estaban originando en esta capa de la estratosfera hacía peligrar nuestra salud, ya que la capa de ozono nos protege de las radiaciones ultravioletas perjudiciales del sol.

También el término es conocido y en este caso percibido negativamente- por las alertas que, de verano en verano, saltan en los alrededores de las ciudades cuando aumentan las concentraciones de ozono en la baja troposfera, debido a la contaminación.

Lo que ya es menos sabido respecto al ozono es su gran eficacia como biocida, debida a su poder oxidante, que permite asimismo su uso como desodorante y en la eliminación de todo tipo de contaminación química, tanto en agua como en aire. Esta naturaleza fuertemente oxidante del ozono lo convierte en una herramienta de especial utilidad en la industria agro-alimentaria, ya que a su alta eficacia en la eliminación de microorganismos y compuestos químicos contaminantes, se suma la gran ventaja que supone su nula residualidad: el ozono se descompone rápidamente en O2 y CO2, sin dejar subproductos tóxicos.

Ventajas

Utilizado como desinfectante, el ozono tiene una acción muy rápida a bajas concentraciones (tanto en agua como en aire), siendo muy eficaz en la eliminación de hongos, bacterias, virus y protozoos, así como en la degradación de compuestos químicos como los COV (compuestos orgánicos volátiles), y aquellos responsables de los malos olores, por lo que un beneficio adicional de la desinfección con ozono es la desodorización. Además, se descompone muy rápidamente (es una molécula muy inestable, su vida media es de 20-60 minutos) por lo que no deja residual.

¿Cómo desinfecta el Ozono?

Al estar compartiendo los electrones entre tres átomos en lugar de entre dos, la molécula resultante es muy inestable, y tiende a captar electrones de cualquier compuesto que se le aproxime para recuperar su estabilidad; es decir, es un oxidante fuerte.

De ahí sus extraordinarias propiedades biocidas, desodorantes y de destrucción de compuestos químicos: al captar electrones de otras moléculas, oxidándolas, las desestabiliza hasta el punto de destruirlas si la concentración de ozono y/o el tiempo de contacto es suficiente.

Aplicaciones

Debido a su capacidad oxidante, así como a su inestabilidad, que hace que revierta rápidamente en oxígeno, se puede usar el ozono en cualquier proceso que haga necesaria una desinfección rápida y eficaz.

Así, el ozono disuelto en agua se utiliza para potabilización, recuperación de aguas residuales para riego y usos recreativos, lavado en Industria Alimentaria de alimentos y útiles de trabajo en contacto con estos, lavado de ropa (en lavanderías industriales, de colectividades o particulares), agua de riego, lavado de gases, elaboración de hielo, control de Legionella, etc.

En aire, el ozono es usado para desinfectar ambientes interiores, a fin de asegurar la calidad microbiológica del aire, así como para el control de olores: cámaras frigoríficas, canal HoReCa, desinfecciones alimentarias en seco, gimnasios, plantas de gestión de residuos, etc.

 

¿Qué es ozonizar?

Ozonizar es tratar algo (bien sea aire, agua, aceite, etc.) con ozono.

 

¿Es seguro?

En cuanto al uso de ozono en agua, es completamente seguro y su uso está regulado por su correspondiente norma, siendo su aplicación habitual en la potabilización del agua.

En el caso de tratamientos de agua para otros usos distintos al consumo humano, las dosis varían según las características del agua a tratar y el fin a que ese agua sea destinada.

Dado que, disuelto en agua, el ozono resulta completamente inocuo, no hay más límite en las dosis que el que establece la eficacia necesaria en cada caso (recuperación de aguas residuales para riego, usos recreativos u ornamentales, eliminación de compuestos químicos en aguas residuales de industria textil, blanqueamiento de fibras, lavado de alimentos, etc.)

Aplicado en aire, a pesar de estar clasificado como «Irritante» por inhalación, el uso del ozono en descontaminación ambiental es seguro, en contra de lo que pueda parecer en principio, debido al perfecto control sobre los niveles residuales de ozono en el aire respirable, que permite el uso de un desinfectante altamente eficaz sin efectos indeseados en las personas que ocupan las zonas comunes de los lugares tratados, evitando en gran medida el riesgo de contagios y mejorando la calidad del aire, no sólo en cuanto a niveles microbiológicos, sino también en cuanto a olores desagradables y ambientes cargados se refiere, proporcionando un aire sano, limpio y fresco.

En el caso de tratamientos realizados en ausencia de personas, las dosis pueden ser tan altas como sea necesario en cada aplicación. Dada la corta vida media del ozono, el tiempo de seguridad antes del acceso al recinto tratado no será muy largo (de 20 a 60 minutos), pudiendo asimismo destruirse el exceso de ozono fácilmente mediante UV, filtros de carbón activo, etc., en caso necesario.

Propiedades del Ozono

Al estar compartiendo los electrones entre tres átomos de oxígeno en lugar de entre dos, la molécula resultante es muy inestable, y tiende a captar electrones de cualquier compuesto que se le aproxime para recuperar su estabilidad; es decir, es un oxidante fuerte. Esta característica es la que confiere al ozono sus propiedades como biocida, desodorante y descontaminante.

  • El ozono es el oxidante más potente para la desinfección de agua, aire y superficies.
  • El ozono elimina patógenos en cuestión de segundos a diferencia de otros desinfectantes.
  • El ozono es uno de los oxidantes más potentes entre los disponibles para la degradación de compuestos orgánicos.
  • El ozono se descompone en oxígeno.
  • EL ozono, por sí mismo, no afecta al pH.
  • El ozono no debe ser almacenado, por lo que se elimina el peligro de tener que almacenar gran cantidad de producto.
  • El ozono es excelente en la oxidación de metales como el hierro, manganeso, etc., potenciando la floculación y coagulación de materia orgánica, lo que mejora la filtración.
  • El ozono es efectivo en la oxidación parcial de materia orgánica del agua a compuestos biodegradables que pueden ser retirados por filtración biológica.

¿Es seguro desinfectar con Ozono?

En cuanto al uso de ozono en agua, es completamente seguro y su uso está regulado por su correspondiente norma, siendo su aplicación habitual en la potabilización del agua.

En el caso de tratamientos de agua para otros usos distintos al consumo humano, las dosis varían según las características del agua a tratar y el fin a que ese agua sea destinada.

Dado que, disuelto en agua, el ozono resulta completamente inocuo, no hay más límite en las dosis que el que establece la eficacia necesaria en cada caso (recuperación de aguas residuales para riego, usos recreativos u ornamentales, eliminación de compuestos químicos en aguas residuales de industria textil, blanqueamiento de fibras, lavado de alimentos, etc.)

Aplicado en aire, a pesar de estar clasificado como «Irritante» por inhalación, el uso del ozono en descontaminación ambiental es seguro, en contra de lo que pueda parecer en principio, debido al perfecto control sobre los niveles residuales de ozono en el aire respirable, que permite el uso de un desinfectante altamente eficaz sin efectos indeseados en las personas que ocupan las zonas comunes de los lugares tratados, evitando en gran medida el riesgo de contagios y mejorando la calidad del aire, no sólo en cuanto a niveles microbiológicos, sino también en cuanto a olores desagradables y ambientes cargados se refiere, proporcionando un aire sano, limpio y fresco.

En el caso de tratamientos realizados en ausencia de personas, las dosis pueden ser tan altas como sea necesario en cada aplicación. Dada la corta vida media del ozono, el tiempo de seguridad antes del acceso al recinto tratado no será muy largo (de 20 a 60 minutos), pudiendo asimismo destruirse el exceso de ozono fácilmente mediante UV, filtros de carbón activo, etc., en caso necesario.

¿Cómo elimina el Ozono los virus y bacterias?

La pared es una envoltura rígida y fuerte que da forma a la célula bacteriana. Esta estructura mantiene la forma de las bacterias frente a variaciones de la presión osmótica. También actúa como una membrana semipermeable regulando el paso de iones. Esta envoltura, una vez formada, puede ser resistente a la acción de los antibióticos, ya que estos actúan sobre las enzimas que regulan la formación de la pared.

Cualquier sustancia que rompa la cápsula o la pared bacteriana, conseguirá su destrucción total o parcial, dependiendo del nivel de daño que origine esa sustancia.

El ozono interfiere con el metabolismo de las células bacterianas, muy probablemente a través de la inhibición y bloqueo del funcionamiento del sistema de control enzimático. Una cantidad suficiente de ozono daña la membrana celular, y esto conduce a la destrucción de la bacteria.

En cuanto a los virus, son agentes infecciosos que constan de un solo ácido nucleico (ADN o ARN), rodeado por una cubierta formada por una o varias proteínas, capaces de transmitir su genoma de una célula a otra, utilizando la maquinaria enzimática del hospedador para su multiplicación intracelular. El ozono destruye con facilidad estas moléculas a dosis más bajas que las necesarias para destruir las bacterias.

El efecto del ozono por debajo de cierta concentración es pequeño o ninguno. Por encima de este nivel todos los patógenos son finalmente destruidos. Este efecto se conoce como “respuesta de todo o nada”, y el nivel crítico como “valor umbral”.

¿Por qué el Ozono puede llegar a ser tóxico para las personas?

Porque, al igual que el oxígeno biatómico (el que respiramos), es un agente irritante de las mucosas por inhalación, a dosis altas, y/o si se respira durante demasiado tiempo. Por eso hay establecidos unos niveles máximos de exposición, en función del tiempo de dicha exposición.

¿Cómo puedo detectar un exceso de Ozono en un ambiente cerrado?

La mayoría de las personas pueden percibir el olor del ozono antes de que sus niveles resulten peligrosos. El umbral olfativo del ozono es muy bajo, de 0,005 a 0,02 ppm. (Los niveles máximos recomendados en aire son, para exposiciones diarias de 8 horas, de 0,05 ppm).

Si el ozono está cumpliendo su tarea correctamente, eliminando microorganismos y demás contaminantes, se descompondrá con rapidez, por lo que no debería percibirse su olor. Si en algún momento se percibe un olor muy intenso a ozono (parecido al del cloro de las piscinas), seguramente es que el gas ya ha cumplido con su tarea, por lo que es recomendable apagar el equipo. Si se considera que los niveles de residual son demasiado elevados (si resulta especialmente molesto respirar, y provoca irritación de ojos o garganta, por ejemplo), debería ventilarse el recinto, Con unos minutos será suficiente, ya que el ozono se descompone rápidamente.